BYD rompe la barrera: 496 km/h y un nuevo récord mundial
El mundo del automovilismo acaba de presenciar un hecho histórico. El fabricante chino BYD, conocido por ser líder global en movilidad eléctrica, alcanzó una velocidad récord de 496,22 km/h con su superdeportivo eléctrico, convirtiéndose en el automóvil de producción más rápido del planeta. El hito se registró en el ATP Automotive Testing Papenburg (Alemania), un escenario habitual para pruebas de velocidad extrema.
El encargado de pilotar la máquina fue Marc Basseng, piloto alemán de resistencia con amplia trayectoria internacional, quien logró mantener el control de un vehículo que supera los 3.000 caballos de potencia gracias a sus cuatro motores eléctricos, combinados con una batería Blade de nueva generación.
Este récord no solo demuestra la capacidad de innovación de la marca, sino también el objetivo de posicionarse en un terreno que hasta ahora parecía reservado para fabricantes europeos o estadounidenses: el de los hiperdeportivos eléctricos.
Récords de velocidad: una carrera histórica
Los récords de velocidad en autos de producción siempre han captado la atención mundial. Durante décadas, marcas como Bugatti, Koenigsegg y SSC dominaron esta lucha, alcanzando velocidades que superaban los 400 km/h. Sin embargo, la barrera de los 500 km/h parecía un desafío casi imposible debido a las limitaciones de los motores de combustión interna, la resistencia aerodinámica y la estabilidad del vehículo.
El logro de BYD redefine las reglas del juego, ya que lo consigue con un auto eléctrico, rompiendo el mito de que los EV (Electric Vehicles) están limitados a la autonomía urbana o a la eficiencia, y demostrando que también pueden conquistar el territorio de la velocidad extrema.
Tecnología detrás del récord
El modelo récord incorpora una plataforma de 1.200 V, lo que le permite entregar un flujo de energía sin precedentes. A esto se suman neumáticos diseñados específicamente para soportar fuerzas G extremas a casi 500 km/h, un sistema de suspensión activa DiSus-X y un trabajo aerodinámico que prioriza tanto la estabilidad como la seguridad.
En una industria que avanza hacia la electrificación total, la demostración de BYD supone un salto de paradigma: ya no se trata solo de “quién llega más lejos con una carga”, sino también de quién es capaz de ir más rápido.
Impacto en la industria
Este récord genera un efecto inmediato en el mercado. Por un lado, impulsa la imagen de BYD como un fabricante que no se limita al segmento masivo de sedanes y SUVs eléctricos, sino que también puede jugar en la élite de los superdeportivos. Por otro, marca un desafío directo para marcas históricas de lujo, que ahora deberán acelerar su transición a la electrificación si quieren competir en cifras absolutas de rendimiento.
Más allá de lo mediático, la tecnología desarrollada para este récord seguramente encontrará aplicaciones en los vehículos de calle de próxima generación: mejores baterías, mayor eficiencia en motores y componentes más resistentes.
El futuro inmediato
La pregunta ahora es inevitable: ¿cuánto falta para superar los 500 km/h? El récord de BYD deja la meta a las puertas de alcanzarse. La carrera tecnológica recién empieza, y es probable que veamos en los próximos años una batalla entre fabricantes eléctricos para definir quién se queda con el título del auto de producción más veloz.
Video oficial
Revive el momento histórico en el siguiente video oficial:
Infografía
Con este logro, BYD no solo rompe un récord: cambia el rumbo de la historia de los autos de producción.

Línea de tiempo de los récords de velocidad en autos de producción
- 1991 – Bugatti EB110
El superdeportivo francés alcanzó los 342 km/h, estableciendo una marca notable para su época. - 1993 – McLaren F1
Durante más de una década fue el referente absoluto, con una velocidad máxima de 386,4 km/h. - 2005 – Bugatti Veyron 16.4
La marca francesa, ya bajo control de Volkswagen, rompió la barrera de los 400 km/h al llegar a 408,5 km/h, redefiniendo lo que un auto de producción podía lograr. - 2010 – Bugatti Veyron Super Sport
Elevó el listón hasta los 431 km/h, récord homologado por Guinness World Records. - 2017 – Koenigsegg Agera RS
El fabricante sueco sorprendió al mundo al alcanzar 447,2 km/h en Nevada, superando a Bugatti. - 2020 – SSC Tuatara (polémico)
La firma estadounidense anunció haber superado los 500 km/h, pero la validez de la prueba fue puesta en duda y el registro no fue reconocido oficialmente. - 2019 – Bugatti Chiron Super Sport 300+
Marcó un hito al superar por primera vez los 490 km/h, con una velocidad oficial de 490,48 km/h. - 2025 – BYD
El gigante chino logra un récord histórico con su hiperdeportivo eléctrico: 496,22 km/h, el auto de producción más rápido del planeta y el primero en acercarse seriamente a la barrera de los 500 km/h con propulsión 100% eléctrica.

La historia de BYD: de fabricante de baterías a gigante mundial de la movilidad eléctrica
Cuando se habla de BYD hoy, es imposible no asociarlo con el liderazgo en autos eléctricos, récords de velocidad y expansión global. Sin embargo, los orígenes de la empresa son mucho más modestos y reflejan la transformación de China en potencia tecnológica.
Los inicios: baterías para el mundo (1995–2002)
BYD (siglas de Build Your Dreams) fue fundada en 1995 en Shenzhen, China, por Wang Chuanfu, un ingeniero químico formado en la Universidad Central del Sur. Su meta inicial era fabricar baterías recargables de bajo costo para teléfonos móviles, cámaras digitales y computadoras portátiles.
Gracias a una estrategia agresiva de reducción de costos y a la contratación masiva de jóvenes ingenieros, BYD se convirtió en pocos años en uno de los mayores proveedores de baterías del mundo, abasteciendo a compañías como Nokia, Motorola y Dell.
El salto al automóvil (2003–2010)
En 2003, BYD adquirió la empresa automotriz estatal Qinchuan Automobile Company, marcando su ingreso al sector de la movilidad. Al inicio produjo vehículos con motor de combustión interna, pero su experiencia en baterías le permitió vislumbrar un futuro eléctrico.
En 2008 lanzó el BYD F3DM, considerado el primer sedán híbrido enchufable de producción masiva en el mundo. Fue una apuesta arriesgada en un mercado que todavía no creía en la electrificación.
Ese mismo año, BYD atrajo la atención internacional cuando Warren Buffett, a través de Berkshire Hathaway, adquirió un 10% de la compañía, inyectando capital y validando su proyección global.
Consolidación en la electromovilidad (2010–2020)
Durante la década de 2010, BYD se convirtió en pionero de la movilidad sostenible. Sus autobuses eléctricos comenzaron a venderse en ciudades de todo el mundo, incluyendo Londres, Los Ángeles y Santiago de Chile.
En paralelo, la compañía desarrolló su propia tecnología de baterías de litio hierro fosfato (LFP), más seguras y duraderas que las de níquel-cobalto, marcando un diferencial clave frente a sus competidores.
Hacia 2015, BYD ya era el mayor fabricante de vehículos eléctricos del planeta, combinando autos particulares, taxis, camiones y buses.
El salto global y la Blade Battery (2020–2023)
En 2020 presentó su gran innovación: la Blade Battery, una batería LFP con mayor densidad energética, bajo riesgo de incendios y costos reducidos. Este avance consolidó a BYD como proveedor de referencia en el sector, incluso para otras marcas.
En 2022 y 2023, la empresa superó a Tesla en ventas globales de autos eléctricos en varios trimestres, confirmando su dominio en el mercado. Además, anunció su llegada a Europa con sedanes, SUVs y compactos eléctricos, consolidando su expansión fuera de Asia.
La nueva era: superdeportivos y récords (2024–2025)
Si en sus primeros años BYD se enfocó en la movilidad accesible, ahora busca conquistar el segmento más exclusivo. En 2025 sorprendió al mundo al alcanzar los 496,22 km/h con un hiperdeportivo eléctrico, estableciendo el récord mundial de velocidad para un auto de producción.
Este logro refleja no solo la madurez tecnológica de BYD, sino también su ambición de competir en todos los frentes: desde autos populares hasta supermáquinas que desafían los límites de la ingeniería.
BYD hoy
Con más de 700.000 empleados y presencia en más de 70 países, BYD no es solo un fabricante de autos: es un conglomerado tecnológico que produce baterías, sistemas de almacenamiento energético, trenes monorraíl eléctricos y soluciones de energía solar.
La historia de BYD es la historia de un país y de una industria: en apenas tres décadas pasó de ser un taller de baterías a convertirse en el líder global de la electrificación del transporte.
