Aston Martin no correrá en Australia.

El equipo de Lawrence Stroll no pudo solucionar el problema de compatibilidad con la planta impulsora de Honda y no correrá la carrera número uno del calendario.

En efecto, los Aston Martin dirán presente en las prácticas y la sesión de clasificación para evitar las sanciones que dicta el reglamento para una falta injustificada. Evidentemente, tener un auto que no funcione bien no es una falta justificable.

Es tan serio el problema con las vibraciones del motor Honda que destruye la batería en muy pocos kilómetros, por lo que no hay chance de completar un Gran Premio (que siempre tienen 300 kilómetros de recorrido).

Entonces, en caso de conseguir clasificar para la prueba (marcando un tiempo menor al 107% de la Pole Position), girarán algunas vueltas y antes de romper algo, o ser alcanzados por cabeza de carrera, harían abandono del Gran Premio.

Parece mentira que esta sea la realidad luego de la mega inversión realizada en un nuevo túnel de viento, contratando nada menos que al mejor diseñador de la historia como lo es Adrian Newey, un pésimo trabajo de Honda y de coordinación entre Aston Martin, que fabrica no solo el chasis sino que se embarcaron en el diseño y producción de la caja de velocidades.

Lo que se sabe es que Honda ya tendría identificado el fallo, pero llevaría entre dos o tres meses en corregirlo. Obviamente antes siquiera de ponerse el casco, los de Silverstone ya tienen cero opciones para luchar arriba en la tabla. Una decepción más para un Fernando Alonso que padeció la inoperancia de Honda durante su paso por McLaren.

El reglamento del 107% indica que si, por ejemplo, la Pole Position se marcó en 1:40.0 (100 segundos), los pilotos que no puedan marcar 1:47.0 (107 segundos) quedan afuera del evento por considerarse que no tienen un rendimiento que permita realizar una carrera segura por las veces que serían adelantados.

El Aston Martin puede superar esa marca sin mayores inconvenientes en cuanto a rendimiento, pero entra en juego la fiabilidad y el riesgo de poner un mapa motor agresivo y destruir un coche, comiendo una parte significativa del tope presupuestario sería inútil, sabiendo que el auto no llegará a destino, sea cual sea la estrategia.

Feo inicio, que esperemos que se revierta pronto ya que tenemos las últimas temporadas de un Fernando Alonso en la F1, quien ya mira de reojo el WEC para culminar su etapa profesional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *