Caótica clasificación en la primera fecha del Turismo Carretera.

El Autódromo de El Calafate fue testigo de una situación tan atípica que no tenía salida reglamentaria. Durante la primera tanda de clasificación (donde salían los primeros del ranking) se vio suspendida por un defecto técnico en la toma de tiempos.

Clasificación del Turismo Carretera – Fecha 1
Análisis reglamentario de una decisión controvertida
La clasificación de la Fecha 1 del campeonato 2026 del Turismo Carretera, fiscalizada por la ACTC, dejó una situación reglamentaria que merece un análisis detallado, no desde la pasión, sino desde el texto normativo vigente.
Durante la salida a pista del primer grupo clasificatorio, se produjo una bandera roja antes de cumplirse el 80 % del tiempo estipulado, que era de ocho (8) minutos.
Tras una demora cercana a una hora, la actividad se reanudó, pero sin completar la tanda interrumpida, haciendo salir al resto de los grupos en sesiones reducidas de seis (6) minutos.
La pregunta central es clara:
¿qué respaldo reglamentario existe para esa determinación?

  1. Qué dice el reglamento sobre una clasificación interrumpida
    El punto normativo clave es el Artículo 16 – Interrupción de una Clasificación, que establece dos principios inequívocos:
    Si se cumplió el 80 % del tiempo, la clasificación puede darse por finalizada.
    Si no se cumplió el 80 %, la tanda debe continuar por el tiempo restante, cuando así lo determinen los Comisarios Deportivos.
    El reglamento no ofrece una tercera vía.
    No habla de anular la tanda, ni de ordenarla por ranking, ni de compensar reduciendo el tiempo de los grupos siguientes.
    Por lo tanto, en una lectura estrictamente normativa:
    El 80 % no es una referencia orientativa, sino un umbral reglamentario.
    No alcanzado ese porcentaje, la tanda no puede darse por válida.
  2. El problema práctico: dos minutos no son una tanda deportiva real
    Con tiempos de vuelta del orden de 1:20, reanudar una tanda con dos minutos restantes implica, en la práctica:
    Una vuelta de salida.
    Una única vuelta lanzada, como máximo.
    Neumáticos aún en fase de calentamiento.
    Alta dependencia del orden de salida y del tráfico.
    Desde lo deportivo, esa tanda es claramente imperfecta.
    Desde lo reglamentario, sin embargo, sigue siendo la única solución prevista.
    El reglamento no evalúa la “calidad” de la tanda, sino el cumplimiento del tiempo.
  3. ¿Podía anularse la tanda y repetirse completa?
    No.
    El Reglamento General no contempla la posibilidad de anular una tanda ya iniciada y repetirla íntegramente.
    Para hacerlo, los Comisarios deberían haber:
    Invocado formalmente fuerza mayor grave, o
    Aplicado una disposición específica del Reglamento Particular de la Prueba (RPP).
    Sin ese respaldo, reiniciar desde cero no tiene asidero normativo.
  4. ¿Podía autorizarse un nuevo juego de neumáticos?
    Tampoco.
    La cantidad de neumáticos nuevos está estrictamente regulada para todo el fin de semana.
    El reglamento no habilita compensaciones deportivas del tipo:
    “Se autoriza un juego adicional por causas ajenas al piloto”.
    Hacerlo habría significado modificar una variable técnica estructural, algo que excede las facultades implícitas de los Comisarios.
    Desde lo deportivo, sería justo.
    Desde lo reglamentario, no está permitido.
  5. ¿Podía ordenarse la clasificación por ranking?
    Esta opción suele mencionarse, pero no tiene respaldo automático en el reglamento.
    El ranking:
    Sirve para ordenar grupos, series o prioridades.
    No está definido como método supletorio de clasificación ante una tanda interrumpida con actividad en pista.
    Solo podría utilizarse si:
    Estuviera expresamente previsto en el RPP, o
    La clasificación hubiese sido suspendida antes de comenzar, sin tiempos registrados.
    No era el caso.
    Ordenar por ranking aquí sería una solución administrativa, no reglamentaria.
  6. La decisión tomada: reducir a seis minutos las tandas siguientes
    Esta fue, probablemente, la opción más débil desde el punto de vista normativo, porque introduce una doble desviación:
    No se completó la tanda interrumpida, pese a no haberse alcanzado el 80 %.
    Se modificó la duración reglamentaria de los grupos siguientes, fijada en ocho minutos.
    El reglamento:
    No prevé compensaciones cruzadas.
    No habilita reducciones discrecionales del tiempo como forma de “equilibrar” el cronograma.
    Aquí ya no se trata solo de una interpretación, sino de una alteración del formato reglamentado.
  7. Comparación de las posibles decisiones
    Ordenadas de más a menos defendibles reglamentariamente:
    Reanudar el primer grupo y completar los minutos restantes
    Única opción prevista explícitamente por el reglamento.
    Ordenar por ranking
    Débil, pero menos disruptiva que modificar tiempos.
    Anular la tanda y repetir con neumáticos nuevos
    Justa en lo deportivo, sin respaldo normativo.
    Reducir a seis minutos las tandas siguientes
    Doble desviación no prevista.
    Dar por válida la tanda sin llegar al 80 %
    Directamente incorrecta.
  8. Conclusión técnica
    El núcleo del problema no es que el reglamento genere situaciones imperfectas, sino que no se haya aplicado la solución que el propio reglamento sí prevé.
    La decisión que mejor habría resistido un reclamo formal era simple, aunque incómoda:
    completar la tanda interrumpida por el tiempo restante.
    Todo lo demás implica reemplazar una norma escrita por criterios de conveniencia, y eso deja flancos abiertos tanto deportivos como jurídicos.
Así quedaron confeccionadas las tres series.

Opinión final: Una reflexión tras la clasificación de la Fecha 1 del Turismo Carretera.

La clasificación de la Fecha 1 del campeonato 2026 del Turismo Carretera, bajo fiscalización de la ACTC, dejó una escena conocida para quienes siguen la categoría desde hace años: una situación excepcional, una decisión urgente y un reglamento que, aun siendo claro, quedó en segundo plano.
Durante la salida a pista del primer grupo clasificatorio, una bandera roja interrumpió la tanda antes de cumplirse el 80 % del tiempo reglamentado. El reglamento es explícito: en ese escenario, la sesión debe reanudarse para completar el tiempo restante. No hay interpretaciones alternativas previstas. No hay atajos. No hay soluciones creativas.
Sin embargo, tras una demora prolongada, no se completó esa tanda. En su lugar, se optó por reducir el tiempo de los grupos siguientes, que clasificaron en sesiones de seis minutos en lugar de los ocho establecidos. La decisión permitió “ordenar” el cronograma, pero abrió un problema mayor: el reemplazo de una norma escrita por un criterio de conveniencia operativa.
Aquí aparece el punto central. El reglamento del Turismo Carretera no está diseñado para garantizar clasificaciones perfectas, sino para evitar arbitrariedades. Una tanda reanudada con apenas dos minutos disponibles puede ser deportiva y estratégicamente pobre, pero es reglamentariamente correcta. Modificar el formato para todos los demás grupos, en cambio, no lo es.
Tampoco existía respaldo normativo para otras salidas que suelen mencionarse en estos casos: ordenar por ranking, anular la tanda y repetirla completa, o autorizar neumáticos adicionales. Algunas de esas opciones podrían haber sido más justas desde lo deportivo, pero ninguna está contemplada en el Reglamento General. Y cuando una categoría empieza a elegir qué reglas aplicar y cuáles no, el problema deja de ser una clasificación puntual y pasa a ser institucional.
El Turismo Carretera es una categoría profesional, con equipos, pilotos y estructuras que trabajan todo el año bajo un marco reglamentario conocido. Ese marco no puede volverse flexible solo cuando resulta incómodo. Si el reglamento establece un procedimiento para una clasificación interrumpida, ese procedimiento debe aplicarse, aun cuando no sea la solución más elegante ni la más popular.
De lo contrario, se envía un mensaje peligroso: que las reglas son orientativas y que, ante la urgencia, siempre habrá una excepción. Y en el automovilismo, las excepciones mal fundamentadas suelen transformarse rápidamente en precedentes.
La discusión no pasa por si la decisión tomada fue bien o mal intencionada. Pasa por algo más simple y más profundo: si el reglamento existe para ordenar la competencia, debe aplicarse incluso cuando incomoda. Todo lo demás es improvisación.

Tras hhablar y hablar de temas técnicos, dejamos para lo último que es que el piloto Nicolás Moscardini consiguió la Pole Position el día de su debut, manejando un Ford Mustang del Gurí Martínez Competición.

Mañana a las 10:00 horas se correrá la primera de las tres series y se podrá ver en vivo por la pantalla de Canal 9.

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