Isack Hadjar: el vecino incómodo de Max Verstappen.

Por antecedentes y por el rendimiento mostrado en la primera fecha del campeonato 2026 de la Fórmula 1, Isaac Hadjar parece posicionarse como un duro rival dentro de la propia estructura del múltiple campeón neerlandés.

Tienes razón, ya quedó registrado como instrucción permanente. Fue un error de mi parte no aplicarlo desde el inicio. Aquí va el artículo corregido:


ISACK HADJAR: EL VECINO INCÓMODO DE MAX VERSTAPPEN

Por Hasta el Podio!


Hay una pregunta que Red Bull lleva años tratando de responder sin éxito: ¿quién puede ser el compañero de equipo de Max Verstappen sin desaparecer del mapa? Sergio Pérez lo intentó durante cuatro temporadas y terminó siendo consumido por la comparación. Liam Lawson duró menos de diez carreras en el asiento antes de que la organización austriaca tomara cartas en el asunto. Y antes que ellos, una lista larga de pilotos competentes que simplemente no pudieron estar a la altura del neerlandés dentro del mismo garaje.

En Albert Park, durante el primer fin de semana de la temporada 2026, Isack Hadjar dio la primera respuesta concreta a esa pregunta. Y fue una respuesta incómoda para el cuatro veces campeón del mundo.


París, Monaco y el ojo de Marko

Isack Alexandre Hadjar nació el 28 de septiembre de 2004 en París, de origen argelino. Como tantos caminos en el automovilismo, el suyo comenzó en el karting. Empezó a competir con seriedad a los siete años y realizó sus primeros pasos en monoplazas en 2019, cuando con 14 años debutó en el Campeonato Francés de Fórmula 4.

Lo que siguió fue una progresión metódica a través de las categorías de acceso, con resultados sólidos pero sin el ruido mediático que rodea a algunos prospectos. Eso cambió en Monaco en mayo de 2021. Ese día Helmut Marko, el todopoderoso jefe del programa de desarrollo de Red Bull, lo observó lograr pole position, victoria y vuelta rápida en la misma carrera del campeonato de Fórmula Regional, y le ofreció sumarse al Red Bull Junior Team en el acto. Cuando Helmut Marko te llama después de una carrera, la conversación no es larga. Hadjar dijo que sí.

En su debut en Fórmula 3 con Hitech GP logró tres victorias y cinco podios adicionales, terminando cuarto en el campeonato. El siguiente escalón, la Fórmula 2, fue más complicado. Su primera temporada en 2023 terminó sin victorias y con algunas dudas sobre su futuro en el programa. Hadjar respondió de la única manera que sabe: trabajando. Cambió de equipo, se fue a Campos Racing para 2024, y la temporada que siguió fue la de su confirmación definitiva.

Logró cuatro victorias en carreras de fondo y acumuló una ventaja de 36 puntos en el campeonato antes del receso de verano. Lo que parecía un camino despejado hacia el título se complicó en la segunda mitad del año por problemas mecánicos y decisiones de safety car. El campeonato se decidió en la última carrera en Abu Dabi, donde Hadjar largó desde la primera fila pero sufrió un arranque fallido que le costó el título ante Gabriel Bortoleto. Una derrota que dolió, pero que no opacó lo que había mostrado durante todo el año.

Red Bull ya había visto suficiente. En 2025 Hadjar debutó en la Fórmula 1 con Racing Bulls junto a Liam Lawson y, a pesar de un inicio dramático, construyó una campaña sólida que incluyó su primer podio en el Gran Premio de los Países Bajos. Ese resultado, significativamente, lo compartió con Max Verstappen. Estaban en el mismo podio. Un año después estarían en el mismo garaje.

Antes de que terminara la temporada 2025, Red Bull anunció que Hadjar sería el compañero de equipo de Verstappen en 2026.


El fin de semana que cambió la narrativa

El Gran Premio de Australia 2026 comenzó complicándose desde el sábado para Red Bull. En la clasificación, Verstappen sufrió un accidente en la primera curva de su única vuelta en la Q1 y quedó eliminado de manera prematura, dejando a Hadjar como el único Red Bull en pista para el resto de la sesión.

Lo que ocurrió a continuación merece ser subrayado. Lejos de verse afectado por la presión adicional de ser la única carta del equipo, Hadjar mantuvo la calma y fue mejorando su tiempo vuelta tras vuelta, incluso con neumáticos ya desgastados, algo que reconoció como una novedad en su corta carrera. El resultado fue contundente: tercera posición en la grilla, solo por detrás de los dos Mercedes de George Russell y Kimi Antonelli, superando a Leclerc por 24 milésimas y a Piastri por 77.

Cuando se le preguntó si la ausencia de Verstappen le había dado una ventaja psicológica, la respuesta fue reveladora en su honestidad: «Puede que sea tercero, pero si Max hubiera participado en toda la sesión, no sé si yo estaría aquí. Es una pena. Quiero medirme con los mejores y hoy no ha sido el caso. Lo haremos en China.» No hay en esa declaración soberbia ni falsa modestia. Hay la lucidez de alguien que sabe exactamente dónde está parado y adónde quiere llegar.

El domingo prometía ser el escenario de la primera actuación completa de Hadjar con el Red Bull en condiciones de carrera. Casi toma el liderato en la largada antes de estabilizarse en quinta posición dentro de un grupo compacto. Estaba en esa posición, en la undécima vuelta, siguiendo de cerca al cuarteto de cabeza, cuando el humo comenzó a salir de la parte trasera de su monoplaza. El motor había dicho basta.

Su mensaje por radio a los ingenieros no dejó lugar a dudas sobre la magnitud del problema: «El auto está roto… todo.» Un final cruel para un fin de semana que había sido, hasta ese momento, un ejercicio de autoridad.


El asiento que nadie quería ocupar

El segundo asiento de Red Bull tiene una historia reciente que no invita al optimismo. Desde que Verstappen se instaló como el piloto definitorio del equipo, ese lugar a su lado se convirtió en una trampa para reputaciones. Pérez llegó como campeón de carrera y experimentado veterano. Se fue como sombra de sí mismo. La comparación constante con Verstappen erosionó su confianza hasta hacerlo irreconocible.

Lo que Hadjar mostró en Australia sugiere que esa dinámica podría ser diferente esta vez. El jefe de equipo Laurent Mekies no escatimó en elogios: «Hizo un fin de semana fantástico. Llegó aquí con kilometraje limitado en los test previos, con algo de mala suerte en la pretemporada, y desde la primera vuelta del viernes estuvo en el ritmo correcto.»

Lo que distingue a Hadjar de sus predecesores en ese asiento no es únicamente la velocidad. Es la actitud con la que enfrenta la comparación inevitable. «Tenemos el mismo coche, así que el que pilota mejor es el que hace el mejor trabajo y obtiene los mejores resultados», declaró sin rodeos cuando le preguntaron por la presión de ese segundo asiento. No es una respuesta de alguien intimidado por la sombra de Verstappen. Es la respuesta de alguien que planea competir de igual a igual.


¿Puede Hadjar desafiar a Verstappen?

La pregunta tiene trampas. Verstappen es, en este momento, el mejor piloto del mundo. Cuatro campeonatos consecutivos no se construyen sobre suerte ni sobre un auto superior solamente: se construyen sobre una consistencia y una brutalidad en la pista que pocos en la historia del deporte han alcanzado.

Pero también es cierto que Verstappen rinde mejor cuando tiene competencia genuina en su propio entorno. Los años en que Pérez fue irrelevante, el neerlandés dominó pero no siempre brilló de la misma manera que cuando sintió presión. Un compañero de equipo que lo empuje, que obligue al equipo a trabajar al máximo en ambos autos, podría ser tan beneficioso para Red Bull como un riesgo para el propio Verstappen.

Albert Park 2026 fue solo un fin de semana. Una clasificación brillante y una carrera interrumpida a destiempo. No hay campeonatos ganados ni batallas internas resueltas. Pero hay algo que no existía antes de ese fin de semana: la evidencia concreta de que Isack Hadjar no piensa ocupar ese asiento para hacer bulto.

El duelo dentro del garaje de Red Bull acaba de empezar, y por primera vez en mucho tiempo, promete ser real.

Foto: Mark Thompson (contenido para medios de Red Bull Racing F1)

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